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El desarrollo de la vista en los bebés

El desarrollo de la vista en los bebés
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Consideramos el sentido de la vista como el más importante entre todos los sentidos, puesto que es el que mejor nos informa del medio que nos rodea, a través de los ojos asimilamos los colores, formas, sentimientos (gestos), etc… En resumen se podría decir que captamos información valiosa a través de los ojos, permitiéndonos a la vez hacer nuestra vida más sencilla y segura. Además recuerda que en el cerebro, la zona encargada de la percepción de las señales enviadas por el sentido de la vita tiene más extensión, que el resto de las zonas destinadas a los demás sentidos.

El desarrollo de la vista en los bebés

El desarrollo de la vista en los bebés

Desde el primer día de vida, un bebé  puede ver (es capaz de orientar los ojos, aunque no a la perfección). A diferencia del oído (un sentido completamente desarrollado al final del primer mes fuera del útero), el sentido de la vista se desarrolla gradualmente desde el día del nacimiento hasta el octavo mes de vida (mes en el que tu/un bebé mirará tan bien como lo hace un adulto). Aunque es muy cierto y está comprobado tras diversos estudios que los ojos de un recién nacido tienen la capacidad física para mirar sin ningún problema, pero el sistema nervioso y su cerebro no están aún preparados para procesar toda esa información del medio que les rodea, por lo que ven borroso, “ven en blanco y negro” (luces y sombras) y detectan los movimientos, solo podrán detallar aquellos objetos que estén situados entre unos quince y treinta centímetros de distancia de sus ojos, curiosamente la distancia existente entre su rostro y el  rostro de la madre cuando ésta sostiene al recién nacido en brazos para amamantarlo. Las que ya han sido madres o han tenido la oportunidad de ver a una con su recién nacido, habrán observado que el/la bebé mira con asombro a la madre, ya que le parece lo más fascinante, nunca antes visto, podrán conseguir la misma curiosidad  con objetos que presenten contrastes entre un color y otro (tonos brillantes, tablero de ajedrez, cubo de rubik…).

El desarrollo de la vista en los bebés

Por el contrario, las luces intensas y el exceso de claridad le molestan mucho, ya que le deslumbran (Perder momentáneamente la vista por un golpe de luz inesperado).

El sentido de la vista del bebé progresará paulatinamente (dependiendo de la complejidad del medio que les rodee), aunque el desarrollo de la misma suele variar de un niño a otro, generalmente suelen coincidir las etapas por las que atraviesan. El color de sus pupilas aún no será el definitivo, esto se podrá ver a partir del octavo mes.

Durante el primer mes de vida el bebé no sabrá utilizar al unísono sus dos ojos por lo que es normal que se les vayan de una lado para otro, los conos responsables de captar el color aún no se han desarrollado (ven en blanco y negro) distinguen entre el día y la noche y ya presentan sensibilidad en los ojos ante la luz, pues al poner una luz frente a sus ojos el recién nacido los cerrará enseguida. Ten en cuenta que esto les molesta mucho, sin embargo puedes hacerlo de vez en cuando para comprobar que el desarrollo de su sentido de la vista va por buen camino.

El desarrollo de la vista en los bebés

Su primera mirada será auditiva, abrirán y dirigirán la cabeza hacia el lado de donde provenga el sonido, siguiendo aquellos objetos que se muevan. Si les pasas un sonajero, lo normal es que cambien de expresión ante el nuevo sonido que perciben. Juega con tu bebé, mírale fijamente a los ojos cara a cara y mueve tu cabeza lentamente de un lado a otro, eso les gusta mucho. Y les ayuda a reconocer el rostro tanto del padre como de la madre, reconociendo también el tono de voz de cada uno.

Durante el segundo y tercer mes de vida el bebé comienza a distinguir colores, aunque suele tener dificultad para reconocer tonos parecidos (rojo-naranja, negro-marrón…) por lo que preferirá colores que presenten grandes contrastes (blanco-negro) o solo el color rojo y objetos brillantes, muchos bebés consiguen fijar la mirada ante la presencia de estas características.

Comenzarán también a seguir con la vista objetos que se desplacen despacio y horizontalmente (manteniendo el peso de su cabeza). Empiezan a ser conscientes del espacio tridimensional que les rodea, ya que tratan de agarrar objetos teniendo en cuenta su distancia e incluso su tamaño.

El desarrollo de la vista en los bebés

Durante el cuarto mes de vida un bebé comienza a percibir los contornos con más nitidez, le encanta mirarse las manos y que les den objetos, desarrollando progresivamente la percepción de la profundidad (coordinando la relación mano y ojo) ayúdales a practicar está acción acercándoles juguetes fáciles de agarrar “sonajeros”, de lo contrario será el bebé quien obtenga esos objetos “gafas, pendientes, collares, cabello”. Esto quiere decir que su cerebro ya está preparado (aunque no completamente) para captar toda la información del mundo que les rodea, coordinando todos los movimientos necesarios para agarrar dichos objetos, perfeccionado así su campo de visión progresivamente hasta el octavo mes.

Durante el quinto, sexto y séptimo mes el bebé será capaz de coger objetos al primer intento, también se fijará en objetos pequeños y perfeccionará la acción de seguir las cosas que se mueven. Puede que reconozcan algún objeto o persona, a la que solo hayan visto en pocas oportunidades, comprendiendo así la permanencia de los objetos (entiende que las cosas existen aunque en ese momento no las esté mirando), por eso les gusta jugar al “donde estoy…” (te tapas la cara con las manos y cuando tenga curiosidad de donde te has ido, te destapas la cara). Durante estos meses también será capaz de distinguir brillantes colores similares (amarillo, pastel…).

Y finalmente durante el octavo mes un bebé podrá observar y percibir las mismas diferencias entre un objeto y otro al igual que un adulto, aunque les llamará más la atención objetos cercanos a su campo de visión, podrá reconocer a personas a parte de los padres y objetos de su habitación. El color de sus ojos ya es casi definitivo aunque puede haber algún cambio más adelante.

El papel de cada padre y madre es llevarle a sus controles asegurándose qué el pediatra le revise los ojos al bebé. No olvides comunicarle si alguno de los progenitores tiene un historial familiar con problemas graves en la vista, ya sea durante la niñez, adolescencia, etc.

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